Cuando queremos hacer un viaje,
trazamos la ruta que nos llevará al lugar que nos hemos propuesto, no
sea, que por no estar claro nos perdamos y no lleguemos a lugar deseado. Algo
parecido sucede en este nuevo Tiempo Litúrgico que estamos iniciando. Ya que la
Cuaresma es un camino cuya meta es la Pascua. La Cuaresma es la carretera que
nos conducirá adonde queremos llegar: a la Pascua del Señor. Este camino durara
40 días…, en la meta nos espera Cristo resucitado. Ahora bien, no solo nos
espera, nos atrae, nos alienta y de algún modo nos acompaña.